Emma Ruiz

He tenido varios reencuentros importantes en mi vida. Recuerdo cuando era una adolescente y mi padre volvía de uno de sus viajes al extranjero y la emoción que sentí al verle en el aeropuerto y cómo no podía contener las lágrimas. Otro fue cuando fui a recoger a un gran amor  muchos años después. Él físicamente ya no era el mismo, pero el reencuentro fue mágico a pesar del tiempo. Cuando volvió mi hijo de pasar seis meses de voluntario en Honduras, después de lo que para mí fue una separación difícil, el abrazo que nos dimos y las lágrimas, sellaron nuestra indestructible unión álmica. Pero de todos los reencuentros con seres queridos que he tenido, el que sin duda alguna ha sido el más importante para mí ha sido el que he tenido conmigo misma en Can Lamat. He pasado toda la vida buscando el significado de “Mi Vida”, probando todo tipo de cursos, intentando buscar por ahí lo que había perdido dentro de mí. Pero seguía sin saber cómo encontrarme. En Can Lamat finalmente he vuelto a reencontrarme con mi Esencia, con mi Ser. Shekitubah me ha ayudado a abrir las puertas de mi Corazón y de mi Alma. Gracias a él y al mágico entorno donde se encuentra Can Lamat, he podido abrazar otra vez a la niña que se perdió por el camino de la vida. He vuelto a sentirme parte activa del Universo. Ha sido el reencuentro con mi Alma y con el Alma Universal; ha sido maravilloso, intenso, de una fuerza y evidencia aplastantes. Cuesta explicar con palabras lo que he sentido. Sólo puedo expresar mi inmenso agradecimiento a Shekitubah y al Universo por este regalo mágico. Ahora me toca sembrar mi jardín, cuidarlo amorosamente y esperar a que florezca.

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