Laurent Hélary

Tardé mucho tiempo antes de redactar este testimonio… Dos años exactamente. Fui a Can Lamat en junio 2014 y volví hace poco, en julio 2016. Mientras tanto, mi vida cambió totalmente en todos los niveles. La experiencia vivida en Can Lamat es demasiado fuerte como para poder transcribirla fielmente sin traicionar por escrito la profundidad de las emociones que se me ha permitido vivir allí. La fuerza del sitio y la sabiduría de mi Amigo Shekitubah convierten Can Lamat en un lugar mágico, un sitio muy potente donde la conexión consigo mismo se hace con mucha ternura y transforma definitivamente la visión que uno puede tener de Sí mismo y por lo tanto la visión del mundo visible e invisible en el cual estamos todos viviendo. Mi primera estancia fue el origen de una toma de conciencia muy profunda que provocó rápidamente unos cambios bastante radicales pero benéficos para mi evolución interior y mi vida en general.

En el 2014 fui a Can Lamat nada más para descansar y pasar un tiempo con mi amigo. Mi único propósito era desconectar, dormir, reir, comer y beber en un lugar sano y tranquilo. En este lugar existe una fuerza luminosa y aliviadora que enseguida llega al que viene. La luz del día es preciosa. Mis noches eran tranquilas y silenciosas, soñaba muchísimo allí, y las jornadas con Shekitubah eran soleadas, alegres y despreocupadas. Sacaba muchas fotos de flores e insectos lo cual me relajaba muchísimo. Sin hacer ningún real esfuerzo, un camino se esbozó muy naturalmente y Shekitubah me guió para dibujar los contornos de este nuevo camino de forma más precisa y nítida. Sobretodo me ayudó a sacarme de encima mis miedos. El cielo se abrió ante mi : un nuevo horizonte entonces apareció, infinitamente más bello, infinitamente más sereno. En un sueño me picó una avispa mortal: morí y volví a nacer una segunda vez, con muchísima más energía y sobretodo unas ganas tremendas de VIVIR PLENAMENTE.

Dos años después, vuelvo a Can Lamat con mi amiga Susana para ver a Shekitubah: misma magia, esta alegría que sentimos los dos al llegar de camino a la finca, la luz siempre tan bonita y nuestro anfitrión igual de cariñoso y divertido. Sin duda alguna, una nueva reactivación de mi Ser ocurrió de forma profunda en este segundo viaje pero, a veces, las cosas que sentimos no se pueden decir o expresar. Se viven. Mi camino seguirá dibujándose tranquilamente, con dulzura y sin presión…. Como siempre en este lugar.

Con el paso del tiempo y la distancia, hoy sé que mi experiencia en Can Lamat fue como un detonante que provocó los cambios y me ayudó a ponerlos en marcha ya no sólo en pensamientos. Gracias al acompañamiento siempre benevolente de Shekitubah, mis miedos y mis angustias han acabado en el fondo de un cajón donde se han desmaterializado definitivamente. Actué y hoy en día me siento FELIZ gracias a las decisiones que tomé.

Lolo2

 

GRACIAS A LOS GUARDIANES DE ESTE LUGAR FUERA DEL TIEMPO ; GRACIAS A TI SHEKITUBAH POR HABER PRESERVADO LA ESENCIA DEL LUGAR. INFINITAMENTE.

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