Marc Ribó

Pasar unos días en Can Lamat es entrar en otra dimensión. Recuerdo que había tenido unos días de trabajo muy intensos, y llegué bastante acelerado. Nunca olvidaré el primer momento de contacto con la casa y el entorno: tan solo abrir la puerta del coche, me invadió una áurea de tranquilidad increíble. Y cuando Sheki me dio su abrazo de bienvenida, esa calidez se multiplicó por infinito. Fue pasar de 10.000 revoluciones a paz absoluta, con tan solo llegar a ese lugar tan mágico y entrar en contacto con Shekitubah. Fue como si de repente todo tomara sentido: ese es el estado vibracional idóneo del ser. Fue el primer mensaje que recibí, que me permitió volver a mi esencia en ese mismo momento.

La estancia fue aún más mágica: tanto la Sanación de las Emociones en entornos naturales divinos, como las Frecuencias de Brillo, despertaron en mi esa fuerza e ilusión para perseguir mi propósito, y me dieron información para dejar atrás patrones que ya no son parte de mi. Tuve sueños reveladores, pensamientos nuevos, recibí energía renovada. Si tuviera que definir mi estancia en una palabra, diría que fue Magia pura.

Shekitubah, gran sanador de emociones, cómplice, canalizador de energía, amigo. Muchas gracias por estar a mi lado y ser mi guía en todo momento. ¡Ya estoy pensando en la próxima vez que vuelva a visitarte!

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