Marcela Garza

“Conocí a Luis en su casa de Tepoztlán, México. Sigo diciendo en su casa, pues aunque ya no vive ahí, para mi seguirá siendo Luis de Tepoztlán. Un “chamán español que vive en Tepoztlán” me decía mi amigo Abdías insistente de que fuera a verlo. Me pareció curiosa la descripción, si bien la historia de estas tierras nos dice que una cosa eran los chamanes, y otra, antagónica, los españoles. Qué interesante que una persona reuniera estas dos figuras hasta ahora contradictorias. Amé que Luis fuera una persona completamente común y corriente, vestía como cualquier otra persona de cultura occidental del siglo XXI, sin mantas, sin vestuarios de otra época u otra cultura. Para mí y para mi escepticismo eso fue básico para de inmediato tenerle confianza. Nuestra “sesión” fue una larga, muy larga conversación. Aunque muy ligero y amable en su personalidad, sus palabras se sentían firmes y con una legítima autoridad en todo momento; no en el sentido de órdenes, sino de quien habla desde el lugar que le corresponde con la autoridad que le corresponde. Luis no solo da consejos, los practica con su estilo de vida completo. Para mi es un ejemplo a seguir. Varias veces le he preguntado: ¿cómo es que hiciste para salirte del sistema y poder seguir viviendo en abundancia?. Pienso que la respuesta está en el resultado de hacer coincidir lo que piensa, con lo que siente, con lo que hace.”

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